En coincidencia con las celebraciones que se llevaron a cabo en todo el país, Santiago del Estero vivió con intensa devoción la festividad de San Cayetano, patrono del pan, la paz y el trabajo. Durante toda la jornada del 7 de agosto, una importante concurrencia de fieles se acercó a la capilla ubicada en la esquina de avenida Belgrano y Gorriti para agradecer, renovar peticiones y rezar en familia en medio de un contexto de incertidumbre laboral y dificultades económicas.

La Misa central estuvo a cargo del párroco Marcelo Trejo, quien en su homilía ofreció un reflexivo mensaje enfocado en la realidad socioeconómica actual. El sacerdote recordó la tradición histórica que dio origen a la devoción popular de San Cayetano en Argentina, vinculada a una comunidad de campesinos e inmigrantes italianos que enfrentaron una dura sequía que amenazaba las cosechas de trigo. Tras la oración comunitaria, la llegada de las lluvias permitió salvar el cultivo y recuperar el alimento, convirtiendo a las espigas de trigo en un símbolo de fe, providencia y esfuerzo.

Al establecer un paralelismo con el presente, Trejo definió el momento actual como una etapa de “aridez social y sequía económica”, e instó a los fieles a mantener la constante esperanza de nuevos tiempos. Durante la prédica, enfatizó que el pan y el trabajo no deben constituir privilegios ni actos de caridad, sino derechos humanos esenciales e inviolables que exigen ser promovidos tanto por el Estado como por el conjunto de la sociedad, remarcando que mendigar el trabajo hiere la dignidad de las personas.
Retomando el pasaje evangélico del “Denles ustedes de comer”, las celebraciones incluyeron un llamado explícito a la dirigencia y a la ciudadanía para no ser indiferentes ante las problemáticas de la pobreza, el desempleo y la exclusión. En ese sentido, se encomendó la creación de puestos de trabajo con remuneraciones justas que aseguren el sustento de las familias mediante el esfuerzo propio, al tiempo que se instó a los funcionarios públicos a desempeñarse con honestidad, compromiso ético y vocación en la búsqueda de la paz social.















