Conmoción en Santiago del Estero por la muerte de Eduardo “El Polaco” Riemersma, referente del rescate animal

El fundador del refugio El Montecito de los Canichones falleció tras un grave siniestro vial. La comunidad y proteccionistas despidieron con profundo dolor al rescatista de 49 años que dedicó su vida a cuidar perros abandonados.

Eduardo El Polaco Riemersma referente del proteccionismo animal en Santiago del Estero

La comunidad de Santiago del Estero manifestó un profundo pesar tras confirmarse el fallecimiento de Eduardo Groh Riemersma, popularmente conocido como “El Polaco”, quien perdió la vida a los 49 años a raíz de un grave accidente de tránsito registrado en la rotonda de la avenida Alsina y calle Ramón Gómez Cornet.

Perros rescatados en las instalaciones del refugio El Montecito de los Canichones

Riemersma fue una de las figuras más emblemáticas de la defensa animal en la provincia. Durante casi dos décadas estuvo al frente del refugio El Montecito de los Canichones, un espacio fundado en 2006 que tuvo sus inicios en la ciudad de Bandera y que con el paso de los años llegó a albergar y brindar asistencia a más de 400 perros rescatados del abandono, el maltrato, enfermedades o discapacidades.

Homenajes y mensajes de despedida de la comunidad proteccionista para El Polaco

La vocación solidaria de Riemersma estuvo marcada por momentos bisagra en su historia personal. El 5 de mayo de 1998, cuando tenía 24 años y estudiaba Ingeniería Forestal, sobrevivió a un gravísimo accidente vial que lo dejó en coma y con severas secuelas físicas que le demandaron un año de rehabilitación para volver a caminar. Posteriormente, tras vivir un tiempo en Alemania y sufrir la pérdida de su perra, recibió de manos de su suegro a un perro mestizo rescatado de la calle, llamado Beethoven. Aquel hecho transformó definitivamente su perspectiva y dio origen a su incansable labor proteccionista.

Lugar del siniestro vial ocurrido en la rotonda de avenida Alsina y Ramón Gómez Cornet

Tras conocerse la noticia de su deceso, familiares, colaboradores, amigos y rescatistas compartieron sentidos homenajes. Desde el propio refugio El Montecito de los Canichones publicaron un mensaje de despedida destacando el compromiso y la “semillita” que dejó en la causa animal, en tanto allegados y miembros de la comunidad proteccionista valoraron su dedicación permanente y remarcaron el desafío colectivo de sostener el legado de cuidado y contención que construyó a lo largo de los años.

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