El fallecimiento de Eduardo “Polaco” Groh Riemersma sigue generando repercusiones e interrogantes en torno al sostenimiento de El Montecito de los Canichones, el reconocido refugio provincial que alberga a más de mil animales. En las últimas horas, la Forrajería TOTY, uno de los principales colaboradores económicos e históricos del establecimiento, anunció que dejará de prestar asistencia al predio.
La decisión fue comunicada por el propietario del comercio, quien mantenía un estrecho vínculo de amistad con el rescatista. Al fundamentar su determinación, resumió su postura con la frase: “Mi amigo ya no está y solo no puedo”. Como parte del cierre de su participación, la firma concretó una última entrega de 46 bolsas de alimento y procedió al retiro de varios animales del predio, entre ellos a Cielo y a los ejemplares conocidos como “los Flequilludos”.

El alejamiento estuvo acompañado por una serie de cuestionamientos hacia la actual administración del espacio. Desde el comercio señalaron una presunta falta de claridad en la gestión, reclamaron la realización de una asamblea por parte de la comisión directiva y advirtieron sobre la inexistencia de un liderazgo definido para encarar esta nueva etapa. Asimismo, argumentaron que no continuarán aportando recursos propios sin un esquema que, a su criterio, brinde garantías de transparencia.
En este contexto, la firma también declinó recibir o administrar fondos ofrecidos por particulares desde países como España, Uruguay, Italia, Chile y Venezuela, y difundió capturas de intercambios en los que expuso los motivos de su dimisión.
Por su parte, desde la comisión directiva del refugio se había manifestado previamente que la transición se encontraba en orden, remarcando que los animales permanecen cuidados y que las labores continuarán. El distanciamiento de este apoyo clave suma un nuevo desafío logístico y económico para la preservación de la obra proteccionista en territorio santiagueño.















