Un profundo dolor embarga a la comunidad de Añatuya tras la trágica muerte de un niño de aproximadamente 1 año y 4 meses (según la mayoría de las fuentes) o 1 año y 5 meses (según otras), quien falleció asfixiado al caer accidentalmente a un pozo ciego.

El hecho ocurrió el jueves 26 de junio de 2026, alrededor de las 15:30 (según una fuente) o 16:30 (según otra), en una vivienda del barrio Campo Rosso (según la mayoría de las fuentes) o barrio La Merced (según otras). El niño, identificado como Nahuel Nemías Fernández (según una fuente), se encontraba de visita junto a su madre, Noemí Carrizo, de 27 años, en la casa de su abuelo materno, Omar Carrizo, de 49 años.
Según la investigación, el pequeño, que estaba dando sus primeros pasos, salió al patio y en un momento su madre notó su ausencia. Al salir a buscarlo, la mujer y el abuelo descubrieron que el niño había caído en un pozo ciego de aproximadamente 3 metros de profundidad. Inmediatamente, el abuelo ingresó al pozo y lo rescató con signos de asfixia, posiblemente por los gases y materiales nocivos del lugar.

La madre y el abuelo trasladaron al menor de urgencia al Hospital Zonal de Añatuya, algunos reportes indican que lo hicieron en un vehículo particular (según una fuente) o en un motovehículo (según otras). En el centro de salud, el doctor William Acuña (según una fuente) y el equipo médico realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), pero no lograron revertir el cuadro y el niño ingresó sin signos vitales.
Personal de la Comisaría 4ª de la Mujer y la Familia y de la Comisaría Comunitaria 41 (según las fuentes) se constituyó en el lugar, junto con la fiscal Florencia Garzón de la Unidad Fiscal Añatuya. La fiscal ordenó la recepción de entrevistas a la madre, al abuelo y otros familiares, la intervención de personal de la División Criminalística del Departamento de Seguridad Ciudadana Nº 13 para realizar pericias en el domicilio, y la realización de informes forenses para determinar fehacientemente la causa del deceso.