El endeudamiento de los hogares continúa mostrando un marcado deterioro en todo el país, una situación que repercute de forma directa en las economías domésticas y en el comercio de Santiago del Estero y la región. De acuerdo con los datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la morosidad en los créditos destinados a las familias trepó al 12,9% en julio de 2026, más que duplicando el 5,6% registrado en el mismo mes del año anterior.
El fenómeno presenta aristas críticas en el ámbito provincial. Según el relevamiento del Mapa de la Deuda del Centro de Estudios de la Ciudad, Santiago del Estero se posiciona entre los distritos con mayores dificultades de pago en los sectores jóvenes: la tasa de morosidad entre las mujeres menores de 25 años alcanzó el 39,16%, ubicándose por encima de la media nacional del 38,25% para ese rango. Aunque se trata de montos individuales más bajos en comparación con los adultos mayores, el endeudamiento temprano se impaga con mayor rapidez y se encuentra estrechamente ligado al uso de billeteras virtuales, aplicaciones fintech y tarjetas comerciales, opciones de fácil acceso pero con elevadas tasas de interés.
A nivel general, el impacto del financiamiento informal o no regulado por la banca tradicional exhibe una brecha significativa. Informes privados elaborados por Eco Go y la Universidad Austral dieron cuenta de que, si bien la mora sobre los montos en los bancos tradicionales ronda el 15,8%, en los proveedores no financieros de crédito —como emisoras de tarjetas no bancarias y plataformas digitales— el atraso escala hasta el 31,3%. En términos globales, el 26,6% de los titulares de préstamos se encuentra en mora y el stock total de deuda de los hogares se situó en $99,4 billones.

La problemática afecta a cerca de seis millones de personas en el país con atrasos superiores a los 90 días, según un análisis elaborado por el Banco de la Nación Argentina. La entidad crediticia advirtió que no existen elementos concluyentes para considerar superada la etapa crítica y vinculó este cuadro con la pérdida de ingreso disponible de los hogares, el encarecimiento de los gastos fijos y el peso de las tasas de interés. En el segmento de préstamos personales, los atrasos bancarios llegaron al 16,7%, trepando al 20,3% en el caso de las líneas ajustadas por UVA.
El deterioro en la capacidad de pago también golpeó las cuentas de las empresas dedicadas al financiamiento del consumo. Compañías vinculadas al supermercadismo y la emisión de plásticos propios, como La Anónima a través de Tarjetas del Mar, debieron absorber pérdidas por más de $41.151 millones en su último balance debido a un aumento real del 266% en los cargos por deudas incobrables, lo que obligó a endurecer requisitos y renegociar planes de pago.
En este contexto de presión financiera sobre los vecinos, en el Congreso de la Nación se presentó un proyecto de ley enfocado en regular la actividad de las empresas de cobranza. La iniciativa, que parte de registrar que 6 de cada 10 hogares argentinos poseen compromisos financieros pendientes, plantea crear un Registro Público de Agentes de Cobranza, limitar los llamados para que no ocurran entre las 20 y las 8 horas, prohibir contactos a lugares de trabajo o parientes ajenos a la obligación y frenar la simulación de notificaciones judiciales engañosas.















