En una jornada de profundo pesar y muestras de afecto, la comunidad de Bandera despidió a Eduardo “El Polaco” Groh Riemersma, reconocido referente social y fundador del refugio El Montecito de los Canichones, cuya labor en defensa de los animales dejó una profunda huella en Santiago del Estero.

Las ceremonias de despedida comenzaron con el velatorio en las instalaciones de Previsora La Nueva. Durante la mañana, el presbítero Guillermo Burdet encabezó el responso religioso en la sala velatoria, donde brindó palabras de consuelo y esperanza a familiares, amigos y vecinos. En su mensaje litúrgico, el sacerdote apeló a la fe en la resurrección, encomendó el alma de Groh Riemersma a través del rezo del Padre Nuestro y el Ave María, y destacó la importancia de la unidad comunitaria para sobrellevar la pérdida.
Posteriormente, el cortejo fúnebre partió hacia el Cementerio Municipal San Salvador de la ciudad. El féretro ingresó por la avenida de la Rosa y recorrió distintos sectores del camposanto hasta la Cruz Mayor, donde la multitud presente participó de un sentido rezo comunitario por su eterno descanso. Luego, los restos fueron trasladados y depositados en el panteón familiar.

El último adiós contó con una masiva concurrencia que incluyó a allegados, vecinos, miembros del movimiento proteccionista y autoridades locales, entre ellos el intendente de Bandera, Jairo Javier Colanelli, y el exjefe comunal Guillermo Novar.
En las horas previas al sepelio, amigos y allegados también organizaron un homenaje con velas en la zona de la Piedra Basal —en la intersección de Costanera y Alsina—, sitio donde ocurrió el trágico siniestro vial que terminó con la vida del proteccionista. La convocatoria, impulsada por su amigo Martín Cabral, reunió a personas que se acercaron con sus mascotas para recordar y agradecer su incansable dedicación al rescate y cuidado animal.















