Un importante movimiento telúrico sacudió este jueves distintas regiones de Perú, con un impacto que generó momentos de alarma y preocupación entre la población. El evento sísmico tuvo una magnitud de 7,2 según los registros de las autoridades geofísicas peruanas —mientras que entidades geológicas internacionales lo calcularon en 6,7—, con una profundidad estimada de 108 kilómetros y un epicentro situado a unos 35 kilómetros al norte de la ciudad de Coracora, en la provincia de Parinacochas, departamento de Ayacucho.

El temblor, que se produjo cerca de las 13 horas locales, fue percibido con una intensidad de entre III y IV en Coracora y se sintió en extensas zonas del sur y centro del país, alcanzando a departamentos como Arequipa, Ica, Abancay e incluso la ciudad de Lima. Dada la profundidad del fenómeno, la onda expansiva se propagó por cientos de kilómetros.

Como consecuencia del sismo, se reportaron desprendimientos de rocas y tierra en laderas montañosas, lo que originó densas nubes de polvo visibles en zonas rurales y caminos. En áreas urbanas, el impacto se tradujo en rajaduras y daños estructurales en construcciones, particularmente en viviendas precarias y de adobe, contabilizándose afectaciones en al menos 22 inmuebles.

En cuanto a las personas, las autoridades de Defensa Civil informaron que dos personas resultaron lesionadas mientras evacuaban sus domicilios en la capital provincial de Parinacochas. Hasta el momento no se han reportado víctimas fatales. Numerosos vecinos abandonaron preventivamente sus hogares y lugares de trabajo para dirigirse a espacios abiertos ante el temor a posibles réplicas.
Equipos de emergencia y brigadas multisectoriales del gobierno regional se desplazaron hacia las áreas más afectadas para relevar el estado de las infraestructuras, evaluar necesidades de asistencia y coordinar acciones de apoyo en las localidades más próximas al epicentro.















