Gendarmería Nacional logró desarticular una estructura criminal dedicada a la distribución y venta al menudeo de estupefacientes en las provincias de Santiago del Estero y Salta. El procedimiento, encabezado por el fiscal federal Eduardo Villalba, culminó con la detención del principal investigado tras una serie de tareas de inteligencia.
La causa se sustentó en un exhaustivo trabajo de seguimiento que incluyó intervenciones telefónicas, análisis de registros de cámaras de seguridad y cruce de datos. Las averiguaciones determinaron que la organización conseguía los cargamentos de cocaína a través de un ciudadano de origen peruano conocido como “Chino”, radicado en la ciudad salteña de San Ramón de la Nueva Orán. Desde allí, el cargamento era trasladado hacia la capital salteña para luego abastecer centros de distribución en territorio santiagueño.
El presunto cabecilla de la red, identificado por sus siglas A.N., mantenía una estricta conducta de bajo perfil y cambiaba de residencia de manera constante para eludir el accionar de la Justicia. Durante el transcurso de la investigación, el sujeto se mudó en cinco oportunidades, fijando su último paradero en un sector rural de San José de Metán, a unos 130 kilómetros de la capital de Salta.
La caída del acusado se precipitó tras un ardid operativo. Con la intención de afianzar su escondite en la zona rural de Metán, A.N. adquirió una propiedad y contrató a dos personas para que realizaran labores de desmalezamiento y apertura de accesos al terreno. Los trabajadores contratados eran, en realidad, efectivos de Gendarmería Nacional que actuaban de forma encubierta.
Una vez confirmada la ubicación precisa del sospechoso, la fiscalía ordenó allanamientos simultáneos en cuatro domicilios, donde se concretó la detención del presunto líder, poniendo fin a la logística de distribución que alcanzaba a la región.















