La repentina muerte de Eduardo “Polaco” Groh Riemersma causó un profundo dolor en toda la provincia de Santiago del Estero. El referente proteccionista, reconocido por su incansable labor al frente del refugio El Montecito de los Canichones, en La Banda, falleció el jueves alrededor de las 15:40 tras protagonizar un violento accidente de tránsito mientras circulaba en motocicleta por la intersección de avenida Alsina y Ramón Gómez Cornet. El hecho motivó la intervención del fiscal Martín Silva y la activación del sistema de emergencias del Hospital Regional.

Tras conocerse la trágica noticia, vecinos, amigos y allegados comenzaron a congregarse de manera espontánea en la esquina donde ocurrió el siniestro. En el lugar se conformó un altar con flores, velas encendidas y mensajes de afecto, junto a restos del rodado, como muestra de respeto y dolor ante su partida.

Las demostraciones de cariño continuaron el viernes por la noche con una multitudinaria convocatoria sobre la Costanera y calle Alsina, debajo del puente. Cientos de personas se reunieron con velas bajo el lema “Honremos la memoria del Polaco – Su luz sigue con nosotros”. Durante la jornada se realizaron rezos, un responso y vecinos compartieron testimonios sobre el impacto de su tarea rescatando animales en situación de maltrato y abandono. Además, se sumaron reconocimientos artísticos como el de la intérprete Tatiana Gabriela Díaz, quien compuso una pieza musical dedicada a su labor y a sus históricas campañas contra el maltrato y el uso de pirotecnia sonora.

Los restos de Groh Riemersma llegaron el viernes por la tarde a su ciudad de origen, Bandera, en el departamento Belgrano. En la mañana del sábado, el cortejo fúnebre partió hacia el Cementerio Municipal de Bandera acompañado por una nutrida caravana de vecinos, familiares y proteccionistas. Durante el trayecto hacia el camposanto, varios perros callejeros salieron al cruce del camino para acompañar el paso del cortejo, incluida la marcha de un perrito rengo que caminó hasta el cementerio para dar su último adiós.
La partida del proteccionista deja un legado imborrable y cientos de historias de recuperación, como la de la perra Lexa, rescatada en graves condiciones en el barrio Saint Germain, que reflejan el compromiso que mantuvo a lo largo de su vida por la defensa y el bienestar animal en la región.















