Milei viaja a San Pablo para respaldar a Flávio Bolsonaro y recibir la Orden de Ipiranga en medio de tensiones con Lula

El presidente Javier Milei inició el viernes por la noche una visita oficial a la ciudad de San Pablo, Brasil, con una agenda de fuerte contenido político que incluye el respaldo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, principal opositor de Luiz Inácio Lula da Silva para las elecciones del 4 de octubre, y la recepción de la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la máxima distinción que otorga el estado paulista.

El mandatario viajó acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. La comitiva partió en vuelo oficial y tiene prevista su actividad central para el sábado por la mañana en el Palacio dos Bandeirantes, sede del gobierno estadual, donde será recibido con honores militares por el gobernador Tarcísio de Freitas, uno de los principales referentes del espacio político ligado al expresidente Jair Bolsonaro. Del acto también participará el intendente de San Pablo, Ricardo Nunes.

Durante la ceremonia se leerá el decreto de concesión, se impondrá la insignia y tanto Milei como el gobernador pronunciarán breves discursos. Posteriormente, el Presidente mantendrá una reunión de trabajo en la Residencia Oficial de la Gobernación junto a Tarcísio de Freitas, Ricardo Nunes y el senador Flávio Bolsonaro, en la que se abordarán temas de la agenda bilateral y la cooperación entre ambas administraciones, aunque el respaldo político al dirigente brasileño será uno de los ejes centrales del viaje.

La jornada concluirá con el traslado de la comitiva argentina al Mercado Livre Arena Pacaembú para participar de la Convención Nacional del Partido Liberal, espacio que integra el bolsonarismo.

Milei no podrá reunirse con el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por encabezar un intento de golpe de Estado contra el recién asumido Lula da Silva en 2023. El juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes rechazó la autorización para el encuentro, recordando que las condiciones de la prisión domiciliaria prohíben a Bolsonaro realizar manifestaciones políticas y recibir visitas durante un plazo de 30 días, con excepciones solo para consultas médicas, fisioterapia y reuniones con sus abogados.

La visita genera malestar en el entorno de Lula da Silva y refuerza el acercamiento de Milei a los sectores conservadores brasileños, en un contexto de marcada distancia entre la Casa Rosada y el gobierno brasileño.

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